Maestra en Psicología Clínica: Katya Monter Daza

“Habrá que romper paradigmas e imágenes anteriores,  habrá que abrir nuevos surcos neuronales,  habrá que dar saltos al cambio”.

¿Cual es la imagen que se tiene acerca de la experiencia de ir a Psicoterapia?

Las personas se trasladan físicamente y acuden a un consultorio en dónde se encuentran con el Psicólogo, se habla una hora de lo que le emerge o conflictua para poder ir manejándolo mejor. Después se retira, hasta la siguiente sesión que ocurrirá similarmente.

El día de hoy hablaré de la necesidad imperante de movernos de lugar, tanto pacientes como terapeutas, en tanto a establecer un modo alternativo de practicar la Psicoterapia.

Actualmente, surgió la contingencia de quedarse en casa en cuarentena debido a la pandemia mundial.

Les presenté a mis pacientes un modo alternativo de tomar la terapia: terapia en línea o terapia remota. Para algunos  fue difícil tomar la decisión de hacer está transición, algunos dieron una negativa, otros mencionaron que se les complicaba no sentir privacidad al hablar en casa y otros tantos estuvieron abiertos a realizar el cambio. En fin, son múltiples los factores que nos llevan a hacer o no este tipo cambios y son completamente individuales: edad,  interés, necesidad, prioridades emocionales, capacidad de adaptación, flexibilidad, etc.

A partir de esta experiencia me di cuenta, cómo Psicoterapeuta, que es necesario dar ese salto hacia la alternativa de tomar terapia remota y no nada más en nuestra propia comunidad, pues esta puede ser de gran utilidad para pacientes que se encuentren radicando en el extranjero, que desean tener un terapeuta de la misma nacionalidad, con un mejor entendimiento  y hablando el mismo idioma.

Las personas que residen en un país extranjero suelen sentirse con mucha nostalgia de sus raíces, a su vez pasan por periodos difíciles de adaptación a la nueva cultura y al nuevo estilo de vida, incluso en lo económico. La terapia remota es una gran alternativa en estas  y en otras situaciones emergentes.

Una vez más,  habrá que hacer movimientos dentro de nosotros mismos que se reflejarán afuera.

Y aquí reside de nuevo una invitación a romper lo existente, a ir más allá de lo conocido.

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