Psic. Enrique López Ambía

Uno de los procesos constantes en la vida del ser humano es vivir procesos en que puede ser lastimado o lastimar a alguien más. Este proceso puede dejarnos más o menos lastimados, y es en ese momento cuando surge el perdón.

El perdón es un valor que aprendemos desde la infancia, lo vivimos o no como parte de lo cotidiano, ya sean faltas menores o grandes afrentas. de manera que aprender a hacerlo, ofrecer disculpas y aceptarlas son elementos básicos en nuestro desarrollo emocional. Si crecemos en una familia donde la empatía es un elemento cotidiano, donde escuchamos la expresión de las emociones, de los afectos, y los sentimientos, tendremos las piezas fundamentales para el diálogo y para poder comprender a los demás, aun cuando no estemos de acuerdo con sus ideas, acciones o conceptos.

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El perdón es un valor

Cuando a lo anterior agregamos una crianza donde el agradecimiento se ve como algo natural, aprendemos a honrar lo que los demás hacen de forma sana, tanto en las palabras como en los hechos.

Las personas que son capaces de agradecer y que son empáticas son mucho más capaces de ofrecer disculpas y de aceptarlas cuando se ven enfrentados a este hecho de la vida: todos lastimamos a otros, ya sea intencionalmente o no.

Otro de los elementos fundamentales del perdón es la reparación del daño, reparar no significa que puedas en todos los casos regresar las cosas al estado previo, en la tradición japonesa de la cerámica rota (Kintsugi), se toman las piezas rotas y se unen con una solución de oro, de manera que la rotura se hace evidente, pero la reparación le da una nueva belleza, elaborando un poco en esa metáfora artesanal podemos pensar en que las heridas que nos hacen o que hacemos a otros, pueden verse como cicatrices emocionales, que nos permiten continuar, no pretender que podemos olvidar el daño, pero sabiendo que el proceso mutuo de ofrecer la reparación y aceptarla, nos vuelve resilientes, nos fortalece.

No dejemos de lado que en todas las religiones y filosofías el perdón es una de las manifestaciones más importantes de desarrollo espiritual y emocional, aprender se vuelve así parte de nuestro camino a la iluminación.

Sin embargo también nos encontraremos con el hecho de que a veces no somos capaces de perdonar, porque el daño es demasiado doloroso, o nos enfrentamos al hecho de que a quien lastimamos no está dispuesto a regalarnos el perdón, en este caso debemos hacer un ejercicio profundo de reflexión y empatía, en el que quizá debamos aceptar que el proceso del perdón no será un ejercicio mutuo, sino uno privado, ya sea para sobrellevar el daño o bien para aceptar que lo que hicimos no podrá ser reparado.

Cómo aprender a excusarnos e indultar siendo empáticos:

En este video exploramos precisamente este proceso , sin dejar de lado el hecho de que la capacidad de disculparse que no pasa por la empatía es hueca.

Cómo aprender a perdonar y pedir perdón

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